
Este es otro de los shoines de Vila, pequeño y compacto...
Con árboles así todo se complica, las horas que hay que invertir son mucho mayores y aunque solo sea para moverlos se necesita ayuda...
Ahí es donde entro yo, ser ayudante en estos trabajos me permite aprender muchas cosas para después aplicárselas a los míos...
Cuando se sacaron estas fotos las horas que se le habían dedicado al árbol no eran pocas, primero hubo que prodigarle cuidados hasta que estuvo suficientemente fuerte para el transplante y luego otra vez hasta que lo estuvo para soportar los trabajos que le esperan, ya lleva unas cuantas horas de limpieza a mano, imprescindibles para apreciar el potencial del árbol a la hora de escoger el frente e idear un plan de trabajos...
La primera duda que nos surgía era el frente, desde este primero, la base es mejor y las ramas estan perfectamente colocadas, no sería exagerado decir que desde aquí en una tarde podríamos acabar el árbol...




¡empieza el trabajo!
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